Posts Tagged ‘países’

Noruega y Japón financian la matanza de ballenas

El primer estudio para analizar los factores económicos de la industria ballenera, realizado por WWF, arroja datos contundentes. Los gobiernos de Noruega y Japón están usando los impuestos de sus reclamaciones para subvencionar un sector que hace ya mucho tiempo que dejó de ser productivo.

ballenacapturaEl informe “Sink or swim, The economics of whaling today” revela que los gobiernos de ambos países proporcionan a las compañías balleneras enormes subsidios, aunque los datos evidencian que la caza de ballenas nunca volverá a ser una industria rentable por sus propios medios.

Susan Lieberman, directora del Programa de Especies de WWF Internacional, comenta: “En estos tiempos de crisis, el uso de los impuestos de los ciudadanos para sostener una industria básicamente deficitaria no es estratégico, sostenible, ni supone un uso apropiado de los fondos públicos”.

El análisis de WWF considera un rango de costes directos e indirectos asociados a la industria ballenera, así como al procesamiento y venta de sus productos derivados, principalmente  la carne y la grasa. Los científicos concluyen que los crecientes costes, combinados con una demanda decreciente y el riesgo de impactos negativos como boicots comerciales o del turismo, hacen bastante improbable que la caza comercial produzca beneficios para ninguno de los países.

Las cifras que se desprenden del esudio advierten una tendencia similar en Japón. Durante la temporada 2008-2009 la industria ballenera japonesa necesitó 9 millones de euros de sus contribuyentes, sólo para no registrar pérdidas. En general, los subsidios del gobierno japonés desde 1988 superan los 117 millones de euros.

Anuncios

Resultados poco esperanzadores en la Cumbre del Clima en Poznan.

poznan-polonia-12-de-diciemb-3Comienza en la ciudad polaca de Poznan una nueva cumbre del clima en la que todo el mundo estará más pendiente de Washington, Bruselas y Copenhague.  Esta es la 14º sesión de la conferencia de las Partes de la  Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la 4º de la Conferencia de la Partes del Protocolo de Kioto. Se trata de un nuevo intento de conseguir una respuesta conjunta de todo el planeta frente al calentamiento global a partir de 2012, de forma que la temperatura media del planeta no suba por encima de los 2º centígrados a lo largo del siglo.

Hasta ahora, con el Protocolo de Kioto han sido sólo las naciones industrializadas las que se han comprometido a cumplir reducciones de los gases causantes del cambio climático en el periodo 2008-2012, y entre ellas no se encuentra EE.UU., que se salió del tratado de forma unilateral. También quedaron fuera otras potencia emergentes como China, India o Brasil.

El acuerdo de Bali fue considerado un hito por conseguir que todos los países aceptasen, sin excepción, un plazo máximo de dos años para aprobar un nuevo plan global con el que recortar esos gases de forma conjunta una vez termine el primer periodo de Kioto.

En esta 14º conferencia de Poznan llegan dos procesos paralelos. Por un lado, el de los países industrializados (sin EE.UU.) que negocian los nuevos compromisos dentro del Protocolo de Kioto para después de 2012. Y, por otro, el de la negociación abierta con el Plan de Acción de Bali para poner en marcha en Copenhague una respuesta multilaterial al cambio climático para el periodo posterior a 2012.

En un momento de las negociaciones que culminen en Copenhague, se debería afrontar también el punto más delicado: cómo repartir entre los países los nuevos compromisos de reducción de emisiones para evitar que la temperatura media del planeta suba por encima de los 2º C a lo largo del siglo. Qué volumen de emisiones se recortará, qué países deberán asumir reducciones y cómo se repartirá de forma concreta este esfuerzo. De primeras, todo esto parece demasiado para Poznan.

Se prevé que los diferentes bloques negociadores (la UE, EE.UU., el G77 de los países en desarrollo,…) apuren lo máximo hasta la cumbre de Copenhague para mostrar todas sus cartas y que no se arriesguen en ninguna jugada.

Tras la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de EE.UU. se espera un cambio en la política climática de este país.

Otra de las cuestiones más decisivas es la grave crisis económica asentada en buena parte del planeta desde hace meses. El aumento del paro y la paralización de las ventas en muchas industrias basadas en esas emisiones que se quieren recortar no ayudan en nada a las negociaciones de esta nueva cumbre. Por ahora, las dificultades económicas sí que han empezado a hacer mella en el que suele ser el actor principal en etas cumbres climáticas: la UE.