En España, al igual que en el resto de Europa se intenta limitar el uso de organismos modificados genéticamente (OMG), normalmente cultivos alimentarios. A pesar de que existen diferentes anti-OMG, hay de muchos tipos. Estos organismos que han sido modificados pueden contener genes ajenos procedentes de bacterias o virus, de otras especies vegetales o de otras variedades. La manera de introducir esos nuevos genes en el organismo original también varía.

La polémica sobre si estas modificaciones genéticas traen o no riesgos para la salud, medio ambiente y productividad no tiene fin. Mientras partidarios y detractores de esta actividad se pelean por ganar la absurda disputa en la que priman intereses económicos, se desaprovecha la alternativa más antigua en la historia de la agricultura como es la selección natural, ya sea selección de variedades naturales o de hibridaciones naturales.
El hecho de que actualmente dispongamos de avanzadas tecnologías que nos permiten modificar los genes de las plantas, no significa que echemos por tierra toda la metodología natural, origen del mundo en que vivimos. No podemos referirnos a la tecnología con términos como avance o progreso si, por el contrario, para lo que la utilizamos es para retroceder y destruir lo que ya había.

Publicado por fernanda en agosto 26, 2009 at 6:04 pm
la verdad yo pienso que si tenemos que conservar lo natural y no dañarlo como quieren hacerlo con el maiz por que eso contiene sustancias toxicas que hasta puede dañar nuestra salud y por eso necesitamos apoyo para que no hagan cosas como esas