Camino de piedras hacia Copenhague

A pocos días de la cumbre sobre el cambio climático en Copenhague, el panorama se presenta aún confuso y sin muchas esperanzas de que al término del mismo la situación sea diferente. Los intereses propios de las grandes potencias, siempre reticentes a hacer compromisos firmes, y los países en plena expansión industrial, que ven cómo justo ahora se les pide esfuerzos para reducir la contaminación que produce su crecimiento, se interponen en los propósitos que prentenden desde la organización de la conferencia.

Por un lado, EE UU se mantiene en su línea y sólo ofrece reducir las emisiones de su país (responsable del 40% de las emisiones de CO2 del planeta) en un 17% para 2020 frente a los niveles del 2005. Según la Unión Europa y los científicos, esta cifra tendría que ser del 30%, y frente a los niveles de 1990, por lo que la cantidad propuesta es ampliamente insufieciente para cumplir con los objetivos mínimos fijados por los expertos.

Además, Obama aún no ha podido conseguir la aprobación de su plan contra el cambio climático por parte del senado estadounidense, que desde su negativa a Kioto dejó claro sus intereses en la industria de los combustibles fósiles, así que no tendrá vía libre para hacer negociaciones. De hecho, el anuncio de su asistencia a la capital danesa se ha hecho esperar, y muchos le acusan de acudir a la cumbre sólo porque le viene de paso en la recogida de su polémico (ahora más aún) premio Nobel de la Paz el próximo 10 de diciembre en Oslo.

La posición de China y la India también sigue preocupando a los altos cargos europeos, ya que rechazan toda imposición de reducir la emisión de gases mientras los países ricos no asuman la responsabiliad del nivel de deterioro actual del medio ambiente. Aún así, estos dos países producen el 25% de las emisiones de CO2, pero también alojan las baratas fábricas de muchas empresas internacionales.

El ministro indio de Medio Ambiente, Jairam Ramesh, aseguró que el cambio climático “se está convirtiendo en un pretexto para la aplicación de políticas proteccionistas con una etiqueta verde”,  lo que sería rechazado por la India y otros países en desarrollo, como China, Brasil, Sudáfrica o Rusia.

Por otra parte, España, que ha aumentado sus emisiones entre 1990 y 2006 en más de un 50%, sigue cumpliendo el protocolo de Kioto a base de comprar derechos de emisión a países del este de Europa, por lo que esta vez tendrá que asegurarse de llegar a acuerdos que puedan ser una realidad.

Tendremos que esperar para ver qué es lo que cada cual decide, y también lo que conllevará para sus ciudadanos, que ni mucho menos estamos en igualdad de condiciones ni en niveles de contaminación (o industrialización) ni en vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático. Lo que ya se puede sospechar, y la mayoría asegura, es que toda medida es necesaria, pero tardía e insuficiente, y que hemos desencadenado un proceso que a estas alturas es ya irreversible.

Francia cobrará por las emisiones de CO2

contaminacionEl presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha anunciado que a partir del 2010 será obligatorio pagar un impuesto sobre las emisiones de carbono, fijado en 17 euros por tonelada de CO2, aunque se elevará progresivamente en los próximos años. Este impuesto se aplicará sobre el petróleo, el gas y el carbón, quedando excluida la electricidad, puesto que en Francia proviene en un 75% de la energía nuclear.

Este impuesto afectará tanto a las empresas como a los ciudadanos, diferenciando entre urbanos, con transporte público, o rurales, y la medida conllevará una compensación fiscal en función del sector al que se pertenezca, reduciendo el impuesto sobre la renta de las familias o mediante unos “cheques verdes” equivalente a la cantidad retenida por la tasa del carbono, como se la conoce ya comúnmente.

El objetivo de esta medida fiscal no es aumentar los impuestos, sino “incitar a las familias y empresas a modificar progresivamente sus comportamientos para preservar el medioambiente”, según explicó Sarkozy. La penalización por la emisión de dióxido de carbono no es una novedad, y Francia tiene como modelo a Suecia, que ya en 1991 creó un impuesto que hoy en día llega a los 100 euros por tonelada, y que ha reducido desde entonces un 9% sus emisiones.

En España, José Luis Rodríguez Zapatero sostiene que la medida francesa es una iniciativa a tener en cuenta: “en esta fiscalidad verde están trabajando todos los países desarrollados debido a que la lucha contra el cambio climático y la contaminación nos obligan a ser exigentes. Y una de las maneras de ser exigentes es la imposición fiscal”. De hecho, el pasado Junio se elevó la tasa hidrocarburos en 2,9 céntimos por litro, aunque el presidente español fue poco insistente en que era una medida para luchar contra el cambio climático.

No faltan detractores de este tipo de medidas indirectas, que dudan de su efectividad para reducir la emisión de gases contaminantes a la atmosfera y que temen que todo sea otro forma de recaudar fondos para el Estado. La mayoría de los franceses están en contra, y piensan que no serviría para avanzar en la consecución de los objetivos de Kioto. Los ecologistas también temen que gravar los combustibles fósiles beneficie aún más a la energía nuclear en Francia.

Consecuencias del cambio climático en el crecimiento de los árboles.

anillos

Según ha revelado un estudio de la Universidad de Barcelona publicado en la revista Climatic Change, los árboles se adaptan al cambio climático. El trabajo, elaborado por Octavi Planells y Emilia Gutiérrez, directora del Grupo de Dendroecología del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona (UB), junto con investigadores del Deutsches GeoForschungszentrum, en Potsdam (Alemania), pone de manifiesto que las condiciones ambientales provocadas por el cambio climático pueden pueden provocar la sincronización del crecimiento de los árboles con el clima.

Las conclusiones de esta investigación no sólo tienen implicaciones ecológicas, “sino que también tienen repercusiones de cara a la dendroclimatología, al demostrar que las condiciones ambientales que favorecen el crecimiento de los árboles no son siempre las mismas, no son constantes”. El estudio revela una posible fuente de errores que se deberían tener en cuenta para reconstruir climas pasados, “ya que es posible que los anillos de aquellas épocas no reflejen las mismas condiciones ambientales favorables para el crecimiento de los árboles en la actualidad”, afirma Planelles, investigador del departamento de Ecología de la UB.

Los factores que han limitado el crecimiento de los árboles en las últimas décadas están directamente relacionados con el cambio climático. El aumento de temperatura y las disminución de las lluvias durante los meses en los que más crecen los árboles ha provocado que éstos sincronicen sus patrones de crecimiento, tanto respecto a la anchura de los anillos como a la composición química.

¿Significa esto que son falsas las reconstrucciones climáticas realizadas hasta ahora a partir de los anillos de madera? “No. Sencillamente, significa que en la estimación hay una cierta fuente de error que se debe tener en cuenta, incluso cuando se utilizan isótopos estables para reconstruir el clima. Algunas reconstrucciones pueden estar desviadas, pero no todas, ni mucho menos”, aclara Planells.

Los anillos de crecimiento registran cada año todo tipo de acontecimientos ambientales, desde incendios a tempestades o plagas. La ciencia que se encarga de su estudio es la dendroclimatología que, además, estudia la evolución del clima. Esda desconocida ciencia no sólo se aplica en reconstrucciones climáticas, sino también en multitud de otros campos: desde la datación de maderas antiguas de edificios, barcos y obras de arte a estudios geomorfológicos de aludes, desprendimientos o terremotos,  estudios de las perturbaciones ambientales sobre los árboles (incendios, plagas, erupciones volcánicas),  retroceso de los glaciares,etc.

El reloj biológico de las plantas y el cambio climático.

yunque2El reloj interno de las plantas o reloj circadiano es un mecanismo genético que actúa como coordinador central del metabolismo de la planta y, según una investigación reciente, puede mejorar las predicciones sobre el cambio climático. La investigación que avala este descubrimiento está liderada por la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y continúa desarrollándose en una finca de Toledo, donde se han instalado varias torres de flujos e dióxido de carbono para estudiar este mecanismo.

Según Víctor Resco, profesor de la facultad castellana y coautor de este estudio junto a James Hartwell y Anthony Hall, investigadores de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), se trata de un mecanismo genético presente en la mayoría de los organismos que permite anticipar el paso de las horas y actúa como coordinador central del mecanismo de la planta.

“Hasta el 90% de los genes de una planta se activan o se apagan a lo largo del día en función de la hora que sea a causa de esta regulación circadiana”, explicaba el profesor. “La regulación circadiana está detrás de los ritmos diarios observados en la absorción de dióxido de carbono a través de la fotosíntesis, lo cual repercute sobre los modelos climáticos actuales donde la regulación circadiana no ha sido incorporada”, siguió explicando el profesor.

“El reloj también puede ser relevante para predecir la supervivencia, crecimiento, floración y distribución de las plantas en el clima cambiante, así como para desarrollar variedades agrícolas resistentes a los aumentos de temperaturas que tendrán lugar durante este siglo”, añadió este profesor del Departamento de Ecología de la UCLM. De acuerdo con esto y según el profesor  Resco, “la alta plasticidad y capacidad de adaptación del reloj interno de las plantas pueden ser importantes para que algunas plantas sobrevivan y crezcan bajo un clima cambiante”.

La central nuclear de Garoña seguira en activo hasta 2013.

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La central de Santa maría de Garoña (Burgos) va a ser la primera nuclear española que superará los 40 años de vida para los que fue diseñada. El Gobierno decidió ayer concederle una prórroga de cuatro años, lejos de los 10 solicitados por la empresa propietaria de la planta, Nuclenor (Endesa e Iberdrola al 50%).

Según esta prórroga, Garoña echará el cierre definitivo el 5 de julio de 2013. La orden que prepara el Ministro de Industria especificará los pasos técnicos y también “las inversiones que aún son necesarias” para garantizar la seguridad en la central más vieja de España, dijo el Ministro Miguel Sebastián en la rueda de prensa.

El ministro de Industria explicó que la prórroga de dos años y clausura en 2011, defendidas por el presidente del Gobierno,  no ofrecían margen para activar un plan industrial capaz de dar trabajo a “todos y cada uno de los trabajadores de la central, directos e indirectos”.

Esta zona del norte de Burgos está entre las autorizadas por la Unión Europea para recibir subvenciones directas a fondo perdido y el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, dejó caer la cifra de unos 100 millones de euros por este concepto.

Para los ecologistas esta decisión ha sido decepcionante y consideran que el “lobby nuclear” ha ganado la partida. Para Greenpeace, desde ahora “se abre el melón del alargamiento indiscriminado de la vida de las centrales nucleares”.

Tanto Greenpeace como Ecologistas en Acción han anunciado que recurrirán ante los tribunales la decisión sobre Garoña y que llevarán a cabo una serie de movilizaciones en protesta. Por otro lado, también acudirá a la justicia Nuclenor para defender sus derechos y exigir indemnizaciones por daños y perjuicios.

Noruega y Japón financian la matanza de ballenas

El primer estudio para analizar los factores económicos de la industria ballenera, realizado por WWF, arroja datos contundentes. Los gobiernos de Noruega y Japón están usando los impuestos de sus reclamaciones para subvencionar un sector que hace ya mucho tiempo que dejó de ser productivo.

ballenacapturaEl informe “Sink or swim, The economics of whaling today” revela que los gobiernos de ambos países proporcionan a las compañías balleneras enormes subsidios, aunque los datos evidencian que la caza de ballenas nunca volverá a ser una industria rentable por sus propios medios.

Susan Lieberman, directora del Programa de Especies de WWF Internacional, comenta: “En estos tiempos de crisis, el uso de los impuestos de los ciudadanos para sostener una industria básicamente deficitaria no es estratégico, sostenible, ni supone un uso apropiado de los fondos públicos”.

El análisis de WWF considera un rango de costes directos e indirectos asociados a la industria ballenera, así como al procesamiento y venta de sus productos derivados, principalmente  la carne y la grasa. Los científicos concluyen que los crecientes costes, combinados con una demanda decreciente y el riesgo de impactos negativos como boicots comerciales o del turismo, hacen bastante improbable que la caza comercial produzca beneficios para ninguno de los países.

Las cifras que se desprenden del esudio advierten una tendencia similar en Japón. Durante la temporada 2008-2009 la industria ballenera japonesa necesitó 9 millones de euros de sus contribuyentes, sólo para no registrar pérdidas. En general, los subsidios del gobierno japonés desde 1988 superan los 117 millones de euros.

La contaminación del aire puede dañar el ADN en pocos días.

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Investigadores italianos han asegurado que respirar aire contaminado durante un corto periodo de tiempo puede hacer que algunos genes inicien una reprogramación. Estos cambios en los genes pueden suceder en tan sólo tres días y podrían aumentar las probabilidades que una persona tiene de desarrollar enfermedades como el cáncer.

Según datos de la investigación presentada en la Conferencia Internacional de la American Thoracic Society en San Diego, las comparaciones de muestras de ADN de la sangre de trabajadores sanos que fueron expuestos a altos niveles de partículas aéreas en un taller de fundición cerca de Milán reflejaron que después de tres días de exposición ocurrieron cambios en cuatro genes que han sido asociados con la supresión de tumores.

Este descubrimiento revela que “los factores ambientales necesitan poco tiempo para causar la reprogramación de los genes, lo que se relaciona potencialmente con los resultados de las enfermedades”, afirmó el investigador Dr. Andrea Baccarelli, profesor  asistente de biotecnología aplicada de la Universidad de Milán.

“Debido a que muchos de los efectos de la materia particulada de los talleres de fundición son similares a los encontrados después de la exposición a la contaminación atmosférica ambiental, nuestros resultados plantean una nueva hipótesis sobre cómo los contaminantes del aire modifican la salud humana“, dijo Baccarelli.

El profesor continuó explicando que los cambios en los genes de los trabajadores del taller de fundición quizá se debieron a la metilación del ADN, un proceso de transformación química que está relacionado con la reprogramación de los genes y que se encuentra en las muestras de sangre y tejidos de los pacientes de cáncer de pulmón.

Los cambios en la metilación del ADN que observaron son reversibles, y algunos de ellos ya se utilizan como objetivos para medicamentos del cáncer”, añadió el investigador. Además, planteó la posibilidad de diseñar intervenciones tempranas que puedan programar al gen par que vuelva a la normalidad y mitigue los mayores riesgos de salud de los contaminantes del aire.

Para finalizar, Baccarelli insistió en la necesidad de evaluar comó los cambios en la reprogramación de los genes observados se relacionan con el riesgo de cáncer.

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